Nombre: A. N.
Fecha: 11/2007

Terminé de leer Amigas Y sí, me gustó porque es cierto lo que exponés, pero más cierto me resulta pensar que la amistad está vinculada proporcionalmente con la experiencia personal que cada uno haya tenido; en tu caso me gusta porque reflejás ser una persona sensible y muy sociable, de buen corazón, porque no tendría sentido hacer este supuesto ensayo si no estuviera acompañado de la propia experiencia. Yo no tengo tantos amigos, solamente dos que son con los que más experiencias viví y saben escucharme o comprenderme o retarme. Tal vez esto los convierta en mejores amigos. Aunque a mis 40 años no creo que nadie pueda reemplazar lo que se vivió; por eso soy de la política que los amigos mejores son los que vienen desde la infancia o con los que mejor experiencias se ha vivido. Creo que soy de esos amigos que saben escuchar, aconsejar muy bien y poner onda pero me canso fácil, a veces me aburren los comportamientos reiterados que producen las personas, tanto de lo mismo. Reconozco que no soy el que se va a desvivir por el otro, pero soy un tipo muy objetivo y antivuelta, no me gustan los amigos que se justifican para seguir en la cómoda actitud de no cambiar sus defectos, aunque les guste ser escuchados para afianzar o justificar su estado o inculcarte a vos defectos propios de ellos, esto me ha pasado y mucho. Tengo amigos gays, pero lo que no me gusta es que suelen ser algo superficiales y no paran de hablar y no escuchan, no saben intercalar palabras, una frase vos, otra yo, son los que llamo amigos para salidas. Por supuesto que creo en la amistad entre un hombre y una mujer, el que dice que no es posible ¡es un machista!!! De una amiga que conocí en un trabajo, cuando se fue de la empresa, seguimos siendo amigos. Supe que yo le gustaba en lo personal y no dudó en hacérmelo saber pero, como no ocurría lo mismo de mi parte, igual quedó una muy buena amistad. Sé que con ella, por más que esté en una isla desierta no voy a incurrir en un deseo que no existe, esto puede ser importante o quizás clave para que una mujer y un hombre puedan ser amigos de verdad. Es muy cierto y creíble que las mujeres se entienden mejor. Cuando voy a mi trabajo en colectivo, me gusta leer o escuchar música en esa hora inevitable. Me gusta el silencio también, amo el silencio. No recuerdo excepción alguna, cuando suben o se encuentran dos mujeres que se conocen no paran de hablar. Siempre me pregunté por qué no pueden viajar en silencio y entonces me puse a escuchar, muchas veces obligado debo reconocer (por falta de walkman), que hablan de coincidencias con sus parejas o injusticias laborales, quiere decir que poseen una forma de hermandad en cosas que les pasan o tienen en común; nunca las vi mandarse la parte con lo que tiene o logró cada una, como sí ocurre incansablemente en el ambiente gay. Soy un ser terriblemente observador, detallista y perfeccionista también, como insoportable Virginiano que soy, pero lo más importante que aprendí es a no imponer mis ideas sino aprender a escuchar. Se aprende tanto escuchando. Creo que las mujeres de mi vida me lo han enseñado sin conocerme (menos las insoportables de mi familia, aqui viene lo de que la familia no se la elige) en sus libros. Les haría un monumento por irradiar esa sensibilidad con la cual también me identifico, esas mujeres únicas, las mujeres de mi vida... Y para terminar, creo que los amigos o amigas, son simplemente la familia que elegimos tener, casi siempre muy distante de la que nos tocó en suerte o desgracia. Te mando un fuerte abrazo, y gracias por abordar una tema tan importante que a veces olvidamos.

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