Aunque escribo desde que recuerdo, siempre me pareció que las cosas importantes eran otras y que escribir era un juego, un hobby, un refugio. Los papeles más amarillentos que guardo son de cuando tenía doce o trece años. En ellos hay algunos poemas (de los cuales ni siquiera con mucho cariño y nostalgia puedo rescatar más de dos o tres líneas), proyectos de cuentos y textos sueltos. Creo que desde entonces nunca corté con el hábito de llenar papelitos (servilletas de papel en su mayoría...) en los que anoto una idea, siempre rápido y de manera abreviada por miedo a que se me escape.

Por el año 1981, casada y con dos hijos adolescentes, durante un veraneo escribí de un tirón mi primer libro. Se llama Manual del pequeño chef y estaba destinado a mis hijos y a muchos otros chicos que querían aprender a cocinar.
En algún momento del año 1982 se me ocurrió una de las ideas más felices de mi vida: proponerle al dueño de una de las cadenas más importantes de supermercados de entonces hacer una revista destinada al público. La idea tuvo éxito y durante nueve años hice, junto con una amiga, el boletín NotiNorte que en sus momentos mejores llegó a tiradas de más de cien mil ejemplares mensuales y que fue uno de los trabajos más agradables y creativos de mi vida.

Poco tiempo después inicié una empresa comercializadora de embalajes para la cocina con la marca Daniela Sagel®, que fue líder y sinónimo de embalajes y congelamiento doméstico en nuestro país.

En relación con esto colaboré con varios medios gráficos escribiendo notas de divulgación sobre alimentos congelados y el uso del freezer. También escribía artículos sobre cocina y gastronomía en general de manera que seguía en contacto cercano con la sal y la pimienta.

Luego apareció un primer libro de ensaladas, después dos libros de repostería para chicos y a continuación los libros de oro de las ensaladas, de las sopas y del freezer. Si miro hacia atrás creo que no me animaba a salir del todo del ámbito de los fogones. Todo lo demás que escribía me parecía privado y no era para mostrar. Pero debo confesar que llegó un día en el cual, aunque cocinar es una de mis actividades preferidas, me cansé de un formato que no lograba alejarse de algunos gramos de uno u otro ingrediente.


Entretanto la vida siguió su curso: se casaron mis hijos, me divorcié y tengo una nieta y tres nietos.
Hace unos años, la conocí a Hilda Levy. Las dos habíamos pensado en escribir un libro de humor sobre mujeres de nuestra edad. Después de algunas conversaciones, tuvimos el buen tino de escribirlo juntas en vez de hacer dos libros diferentes. Así nació Mujeres de 50. Pequeño manual ilustrado de supervivencia que nos dio muchísimas y enormes satisfacciones.
Descubrir mi veta humorística me resultó una sorpresa agradable y estableció una relación muy placentera con la escritura. En la misma clave escribí Busco al hombre de mi vida. Marido ya tuve. Este libro me abrió la puerta a la comunicación por Internet con mis lectores lo que es una experiencia realmente incomparable.
¿Hace calor o soy yo? Todas tus preguntas sobre climaterio y hormonas. Todas las respuestas del médico. escrito en colaboración con el Dr. Eduardo Depiano, es un desafío diferente, ya que en él tratamos de transmitir de una manera amena toda la información científica seria que respalda la propuesta del título.
Amigas trata de la red, especial e invisible, que une a las amigas mujeres y tiene un capítulo que trata de la amistad entre mujeres y hombres, una posibilidad no siempre aceptada.
Vivirsola se puede pone el foco en el derecho, poco reconocido, que tenemos las mujeres de aprender a vivir solas y a disfrutarlo. Y, una vez más, a reírnos de nosotras mismas cuando nos iniciamos en el vivirsola.

Tantos han sido los cambios que desde hace cierto tiempo me parece increíble pensar en mi vida sin pensar en nuevos libros, sin escribir.
Cuando tengo tiempo hago escultura, leo, escucho música especialmente ópera, amo la naturaleza y... me gusta seguir cocinando cada vez que puedo.