Observaciones no valorativas

Desde hace unos cuatro años paso diferentes períodos alternativos entre Buenos Aires y Barcelona, dos ciudades muy diferentes que sin embargo, como los primos lejanos, tienen rasgos en común. Procedo a enumerar algunas de las similitudes y diferencias que descubrí.

El tránsito en Buenos Aires es bastante caótico y transgresor. Si vas por el Metrobús de la zona Norte es mejor haber firmado el testamento con anterioridad dado el riesgo que implican la velocidad y las frenadas de los ómnibus.

La circulación de Barcelona es muy ordenada, se respeta al peatón y los autobuses, modernos e impecables, siempre llegan en el horario anunciado y se detienen junto al cordón de la parada. Algún conductor, muy de vez en cuando, se entretiene en frenar bruscamente, no es lo habitual. Cualquier vehículo se detiene y cede el paso al peatón, siempre. En ambas ciudades las motos molestan con el ruido de los escapes.

En BA tienden a empujarte, a llevarte por delante. En BCN no te topan, pero no suelen dejarte pasar, siguen caminando y tenés que ceder el paso.

EN BA hay muchas verdulerías, en BCN hay miles de panaderías. Los cruasanes como se llaman aquí son ricos, pero no tanto como las medialunas argentinas. En cambio llegué a contar siete variedades de tomates.

La atención en cualquier lugar ya sea negocio, cafecito o restaurante de BCN es siempre muy amable aunque casi nadie acostumbra dejar propina. En Buenos aires la atención es más despareja.

EN BA los supermercados los shoppings y algunos negocios abren toda la semana. En BCN la mayoría cierra los domingos.

Tanto en BCN como en BA hay gente que no recoge el popó de los perros y en ambas hay muchos perros.

Me enojé mil veces por el desperdicio de agua de los encargados que manguerean las veredas porteñas. Las veredas catalanas se limpian poco y mal, apenas una franja pegada al edificio, por supuesto suelen estar sucias.

Las dos ciudades tienen muchos espacios verdes bien repartidos, aunque hasta ahora no encontré en BCN algo que se compare con los lagos de Palermo como no hay en BA un Montjuic o un Tibidabo. Tampoco comparan los rosedales, el de Buenos Aires es único.

Barcelona es montañosa, llena de subidas y bajadas bastante bravas a veces. Buenos Aires tiene la chatura de la Pampa y muy pocos desniveles.

Las dos ciudades tienen un número de restaurantes imposibles de cubrir en el período de una vida normal.

Los balcones de BA suelen rebosar de plantas, los de BCN no siempre y además a menudo están cerrados con diferentes tipos de celosías como para que no te vean desde afuera aunque sea un piso catorce. Es raro porque eso les impide ver el paisaje de alrededor.

En BA se demolieron muchos edificios valiosos, en BCN se conservan todos y hay maravillas muy viejas en muy buen estado.

En BA hay mil actividades culturales, artísticas, sociales por día, en BCN también.

Para los octogeniales está mejor preparada BCN… ¡porque hay muchos!

Continuará.

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