Vos, ¿llorás?
Cuando yo era joven solía llorar con mucha facilidad. A medida que pasaban los años comencé a notar que me costaba más. Ahora que soy octogenial lloro muy poco, como si el dispenser de lágrimas hubiera tocado fondo. Alguna vez, me hace llorar una película muy, muy triste; otras, algunas expresiones de alegría masiva (algo […]